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Aquí hay un poco de todo. No será un lugar demasiado original ni distinto, pero acaso si lo suficientemente entretenido como para que tengan ganas de volver.

25 de octubre de 2013

POR CULPA DEL BOLUDO. Cuento de Federico Princich, con la inconsulta colaboración del Negro Fontanarrosa y del músico popular formoseño, Jabier Agüero.

A propuesta del poeta Juan Gelman, el término boludo fue seleccionado como uno de los más representativos de la Argentina y pasó a conformar el Atlas Sonoro que se elaboró en el Congreso Internacional de la Lengua Española en Panamá.
A partir de ese día, segun dicen, es el que mejor identifica a la Argentina. 

A mí me tenía preocupado sus alcances y quería saber si también servía para identificarnos a nosotros, los nacionales argentinos, los de carne y huesos, por que no es lo mismo ser un argentino boludo que boludo a secas.
Todo indicaba que sí y salí de casa cavilando acerca de cómo éramos antes de ser boludos.
Enseguida caí en la fácil. Todo tiempo pasado fue mejor. ¿Cómo que todo tiempo pasado fue mejor? ¿Estás seguro?. Si, me dije. No vayas a creer. Mira: Te alumbraste con candil, viajaste en sulky y transportaste en carro de bueyes, porque no había otra cosa para iluminarse, trasladarse o acarrear leña. Ahora, hoy, en estos días, en dos horas y media, podes estar tomando un café en Exedra - si es que no lo cerraron- y si se te corta internet por más de quince minutos te agarra un ataque de caspa. Ok. Esta bien. Convengamos que hay cambios, pero hay algunos que más que evolución parecen un despropósito y otros, decididamente, una desmesura.
No muy seguro de mis respuestas, arranqué para el lado culto de la ciudad.
Mi tierra te están cambiando, o te han disfrazado que es peor, ojalá que se rompa, para siempre mi corazón,
me dijo Don Atahualpa Yupanqui al oído, mientras recordaba que John Kennedy solía decir que el cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro.
Pasado, presente, futuro, cambio, evolución, palabras. ¿Qué tenían que ver con el Boludo?. Salí disparando para lado de la biblioteca, cacé el libro pertinente y le pregunté al maestro.
- Negro...¿Cómo es esto del boludo? ¿Tiene que ver con aquello que dijiste en Rosario acerca de las malas palabras?
- La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar?
- Si. Ya se eso, pero mi pregunta es acerca... 

- Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física. No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo. Tonto puede incluir un problema de disminución neurológica, realmente agresivo... Pelotudo en cambio...
- Pero yo te estoy preguntando otra cosa.
- Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra carajo. Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir caracho, que es de una debilidad y de una hipocresía.
- Negro… negro…pará. ¿Es correcto que a los argentinos nos identifiquen con la palabra boludo?
- En esta época de globalización, aggiornate o quedás afuera...
- ¿Afuera de qué, Negro?
- No sé. Ni idea. Pero te quedas afuera.
- Aja. ¿Y?
- Y nada, boludo. Ahora tenes que usar boludo, para identificarnos mejor (*)
- Aja. Siii! ¡Ya sé! Así empecé esta historia, por eso estoy acá.
- Y bueno, desde que a las insignias las llaman "pins", a los maricones "gays", a las comidas frías "lunchs" y a los repartos de cine "castings", Argentina no es la misma. Ahora es mucho más moderna. Durante muchos años, los argentinos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos
- ¿Atrasados? ¿Cómo atrasados?
- Los chicos leían revistas en vez de "cómics", los jóvenes hacían asaltos en vez de "partys", los estudiantes pegaban "posters" creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de "business" y los obreros, tan ordinarios ellos, a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del "tupper". Yo mismo, en la primaria, hice "aerobics" muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia. afortunadamente, todo esto hoy cambió; Argentina es un país moderno y a los argentinos se nos nota el cambio exclusivamente cuando hablamos, lo cual es muy importante...
- Claro, claro…
- Te digo mas. Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en Inglés un mínimo de cien palabras.
- Mi inglés es realmente de naufragio. No más de quince palabras…
- Desde ese punto de vista, los argentinos estamos ya completamente modernizados. Ya no tenemos centros comerciales: ahora son todos "shoppings". Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale, porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen porque sus idiomas son pobres, o porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
- ¿Cómo es eso?
- Y, fíjate: ya no decimos facturas, sino "cookies", que queda mucho más fin. Ya no tenemos sentimientos, sino "feelings" que son mucho más profundos. Y de la misma manera sacamos "tickets", compramos "compacts", usamos "kleenex", comemos "sandwichs", vamos al "pub", hacemos "footing" (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos "camping".
- Obviamente, estos cambios de lenguaje van a influir en nosotros, en nuestras costumbres.
- Fede…Los argentinos ya no usamos calzoncillos, sino "slips" o "boxers" y después de afeitarnos, usamos "after shave" que deja la cara mucho más suave que la loción berreta que usaba el abuelo. Tampoco viajamos más en colectivo sino en "bus"; ya no corremos: hacemos "joggins"; ya no estudiamos, hacemos "masters"; no estacionamos, utilizamos el "parking". En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el "boss" y está siempre en "meetings" con los "public relations" o va a hacer "business" junto con su secretaria o mejor "assistant". En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan solo un teléfono, una "laptop" y un "fax-módem"; minga de agenda de papel: ahora es una "palmtop".
- Te haces mala sangre al pedo, Negro, en la tele..
- En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen "interviews" y presentan "magazines", en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos.
- Como Tinelli…
- Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama "show", que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un show porno, es decir tiene carne, se lo adjetiva "reality" para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios sino "spots" que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal, o sea hacer "zapping".
- Esas cosas no son importantes…
- Desde hace algún tiempo, los importantes somos "vips", los auriculares, "walk-man"; los puestos de venta, "stands"; los ejecutivos, "yuppies"; las niñeras, "baby-sitters" y los derechos de autor, "royalties". Ya no comemos pochoclo, sino "pop-corn" que es más rico.
- Bueno, la cultura es así, negro. Dinámica, interactiva. Seguro que los yanquis tienen palabras que nos han robado…
- Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir "siesta" con acento americano, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo.
Hizo una pausa para respirar y lo apagué. Cerré el libro y presuroso lo devolví a su anaquel y salí corriendo tratando de encontrar consuelo.
Allí nomas, en la vereda, me encontré con mi amigo el cantautor Jabier Agüero, (Jabier, así, con B. Las quejas al Jefe del Registro Civil de San Martin II, por favor) que apenas me vió, peló la viola y me dijo:

- Téngame el sombrero y escuchá Don Fede.
- Si me vas a tratar de Usted, escuche, y si no sacale el Don y va escuchá y teneme.
- Como sea. Esta está fresquita, fresquita, recién salidita del horno, Don Fede.
Y se mandó en tiempo de milonga.

Que será lo que nos está pasando.
Que ahora es Champú, ya no es vino
Es brochet, ya no es asado
Ya no es truco, ahora es póquer
En un flash nos han cambiado
Ya no es, ¿Qué tal mi amigo?
Ahora es ¿Qué onda cuñado?
Lo suave ya no es suave
Ahora es Ligh,
Y lo hermoso, que copado, fashión, o al palo
Ya no se pide perdón,
Ahora es Sorry
Y por si acaso, necesitas un favor
se dice Please. ¿Dónde estamos?


Yo no lo podía creer. Tanto absurdo en un solo día. ¿Qué carajos estaba pasando? Intente huir, pero ya había más de diez personas reunidas y una vieja tiro cincuenta centavos dentro del sombrero de Lalo, que yo tenía en la mano. Uno, más generoso, peló dos pesos. 

Agüerito seguía:

Touch and go, por algo fácil
para decirlo en castellano
Ya no se muere, se palma
Se anda tecla y no borracho


De lejos lo vi al cana.
Acá se va a armar rosca, razoné, mientras trataba de recordar donde había estacionado el auto.
Y no me equivoqué.

De los nombres, ni que hablar,
también los fuimos cambiando
Ya no hay mas Pedros, Martas, Juanas,
Doña Maria o Don Juancho
Ahora es John, Richard, Janet,
Solange, Ivonne, Saida, Michael,
Tania, Priscila ,o Xiomara,
y cuesta tantos nombrarlos
Como si fueran mas lindos,
con esos nombres prestados
Pata pila y pelos chuzos,
cargando nombres tan raros
Si cuando les toca firmar,
lagrimean para aclararlos
Les sudan hasta las orejas,
ni ellos pueden pronunciarlos…


- A ver usted, el permiso, me dijo el cabo, enojado
- Pero mi amigo, que permiso, si yo no estoy disfrazado.
- Permiso para espectáculos callejeros rentados

Y me acorde del sombrero.
En su interior brillaban dos pesos con setenta y cinco centavos.
Miré alrededor buscando a los benefactores, pero no había nadie.
Rumbo a la comisaría, escoltados por el canasto, Agüerito me susurró:

- ¿Viste Don Fede? Como dijo Inodoro Pereyra: Ya no quedan más domadores. Ahora todos son licenciados en problemas de conducta de equinos marginales.
- So what did I do now? My God, help me, please, dije como para que no me entienda nadie.
- Ni Cristo te va salvar del contravencional, me respondió desde atrás el gorra.
- ¿Por qué?, pregunte.
- Por boludo, me dijo.





El diálogo con el señor Roberto Fontanarrosa está estructurado sobre la base de su inolvidable exposición en el Congreso de la Lengua de Rosario y de su artículo "La Evolución de las Palabras", respetando rigurosamente su textualidad, sin cambiar una coma, salvo en la apostilla (*) en la que le hice usar la palabra boludo,  para reforzar el cuento.
El poema de Jabier Aguero, se llama Patria Prestada y está en el reperetorio habitual del cantautor formoseño.

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